jueves, 18 de julio de 2019

Los Recuerdos



Así se podrá predecir cuáles son tus recuerdos

Los estudios indican que recordamos mejor las experiencias emocionales que aquellas más rutinarias. Según la profesora Deborah Talmi, esto será fundamental de cara al mañana

A estas alturas es quizá una obviedad decir que el futuro (o, para ser más precisos, el presente) parece que será un espejismo de la serie 'Black Mirror'. Por si no lo recuerdas, hay un capítulo en el que se muestra un mundo distópico en el cual todos los humanos tienen un "grano" (así lo llaman) instalado en el cerebro que les permite volver constantemente atrás en el tiempo y observar sus recuerdos. ¿El problema? Como con las redes sociales, no podía ser otro: la obsesión. El protagonista repite hasta la saciedad el momento en que ha tenido una entrevista de trabajo, la primera vez que hizo el amor con su mujer o un encuentro en el que, piensa, presa de los celos, que ella le ha engañado. Al final, como no podía ser de otro modo, termina por arrancárselo.

Es probable que te acuerdes del primer beso que diste, aquel viaje soñado o la vez que visitaste a un familiar en el hospital. La gracia que tienen los recuerdos es, justamente, lo poco precisos que son, como si se vieran envueltos en una nebulosa. Algunos momentos de nuestra vida son increíblemente intensos y se guardan en ese compartimento del cerebro, mientras desechamos la rutina del comer, dormir o trabajar, pero no está verdaderamente claro por qué unos recuerdos prevalecen frente a otros, aunque se cree que las emociones pueden tener mucho que ver. Algunos estudios han revelado que aquellas imágenes que provocan respuestas positivas o negativas quedan más tiempo grabadas en nuestra memoria.

Las experiencias

A lo largo de los años se ha tratado de responder porqué esto es así. Algunos argumentan que las personas simplemente prestan más atención a las experiencias que les interesan, lo que significa que estas tienen prioridad y superan a las demás. De acuerdo con esta teoría, es la atención que se presta durante la codificación inicial de la información lo que ayuda a recuperarla más fácilmente en el futuro. Pero también lo que sucede justo antes y después de ese recuerdo que se quedará grabado es muy importante. Por ejemplo, si a una experiencia excitante le sigue un periodo de calma, será mucho más fácil volver a ella con la memoria.

Como le sucedía a Proust cuando tomaba una magdalena y eso le hacía volver a su niñez y a sus paseos por Combray, todo lo que rodea al recuerdo en concreto será importante. Si, por ejemplo, esta mañana desayunaste mientras leías el periódico, será útil para recordar qué comías el pensar en qué estabas leyendo. La memoria del desayuno estará vinculada a ese momento hasta que fabriques otro. Cada una de nuestras experiencias, según esta teoría del recuerdo de la memoria existente, está vinculada al estado mental que tenemos en ese momento. Y el vínculo entre una experiencia y su contexto mental es más fuerte cuando la experiencia es emocional (por ejemplo, cuando pasamos miedo porque sufrimos un accidente y no cuando desayunamos).